lunes, 26 de diciembre de 2011

CAÑADA DE GOMEZ: CONFIRMAN EL PROCESAMIENTO DE LA ESPOSA DE BRUN

La Cámara de Apelación en lo Penal confirmó el procesamiento de Virgina Inés Navarro, la arquitecta cañadense acusada de haber encerrado a su marido en un pequeño depósito de la casa que compartían y provocar un incendio que casi termina con la vida del hombre. Como consecuencia de las graves heridas recibidas en el hecho, el esposo de la profesional, el ingeniero agrónomo Marcelo Brun, continúa internado en el Sanatorio Británico de Rosario con el 50 por ciento del cuerpo quemado. (ver aparte)

Navarro había sido procesada en agosto pasado por el entonces juez de Instrucción de Cañada de Gómez, Rodolfo Zvala, por homicidio calificado en grado de tentativa con lesiones gravísimas. Asimismo había dictado la prisión preventiva a la mujer. La defensa de la profesional apeló el fallo y ahora la Sala Nº1 de la Cámara de Apelación Penal (integrada por Ernesto Pangia, Carina Lurati y Alfredo Ivaldi Artacho) convalidó la resolución dictada por el magistrado de primera instancia.

El suceso ocurrió poco después de las 13 del 30 de mayo pasado cuando se escuchó una explosión que conmovió a los vecinos de las manzanas circundantes a la casa de Garibaldi al 800, en el macrocentro de Cañada de Gómez, donde habitaba el matrimonio. Gastón Bisconti, un vecino cuya vivienda se conecta a través de un tapial con la de los protagonistas del suceso, logró acceder a la propiedad de Brun movido por los gritos que provenían del interior. Con mucho esfuerzo logró rescatar al ingeniero del encierro. En ese momento escuchó un comentario y observó ciertas irregularidades que le llamaron la atención. Su testimonio ante la Justicia llevó al juez Zvala a sospechar de la arquitecta Navarro, quien fue detenida.

Para dictar la resolución del procesamiento, Zvala también valoró el testimonio de Walter Corsetti, el jefe del cuerpo de bomberos cañadenses, quien descartó que el incendio se hubiese producido por una falla eléctrica, cortocircuito, reacción química, chispa o fricción. El informe indicó además que las quemaduras en el cuerpo de Brun fueron "de arriba hacia abajo", por lo que concluyó que el fuego se le arrojó desde afuera del lugar donde estaba encerrado y por un ventiluz. Corsetti explicó también en su amplio informe que en el depósito donde había sido recluído el hombre había 19 latas de pinturas y diferentes solventes, cajones de madera, un encendedor y elementos de limpieza, todo eso de alta combustibilidad.

Planteo defensivo. La defensa de la arquitecta Navarro planteó que las declaraciones de los familiares de Brun demostraron "una evidente animosidad" hacia su cliente y señaló que ninguno de los parientes estaban en el lugar donde ocurrió el hecho. "Además (los familiares) no hicieron ninguna referencia de las lesiones que le provocó Brun a su esposa, lo que motivó su exclusión del hogar por 30 días", indicó la abogada Noemí Sedrán. La letrada también sostuvo que el análisis de dermotest efectuado a su clienta no arrojó la existencia de material de combustión.

A su vez, la fiscal de Cámara actuante requirió la confirmación de la resolución dictada por Zvala. Al argumentar su decisión, los jueces de la Cámara Penal valoraron el testimonio de José María L., un amigo de la víctima que refirió lo que pudo decirle Brun aún malherido. "Lo encerró y por una ventiluz que da a un baño le tiró un balde amarillo con fuego mientras que la mujer conservó la llave con la que había cerrado desde afuera", declaró el testigo. Además, José L. contó ante el juez haber escuchado una conversación telefónica del ingeniero agrónomo con otro amigo en la que le adjudicaba el hecho intencional a la esposa.

Los camaristas también tuvieron en cuenta los dichos de Marcela Alejandra C., cuñada de Brun. La mujer aludió a problemas de pareja desde tiempo antes al hecho y le atribuyó el suceso a la arquitecta. "Mientras estuvo internado en terapia intensiva, Marcelo dijo que Virginia lo quiso matar". El mismo testimonio brindaron Daniel y Germán B, dos hermanos de la víctima. También valoraron que la mujer no haya acompañado al hospital a su esposo. "Estaba nerviosa por el temor de que el marido contara lo que había ocurrido", señalaron los camaristas.

En rigor, el testimonio que más compromete a la mujer lo brindó el propio Brun. "Entré al cuartito, observé que la puerta se cerró de golpe y escuché que le ponían doble llave desde afuera. No vi a mi esposa cerrarla, pero no había otra persona en la casa. Una vez que quedé encerrado advertí por debajo del ventiluz un baldecito de plástico con líquido y algodones flotando con fuego en la superficie y a ella con sus manos desde el ventiluz intentando empujar al recipiente hacia mi cabeza. Le dije gritando que no hiciera eso. Ella se reía hasta que logró que el baldecito cayera y el fuego llegó hasta donde yo estaba por la explosión con el tinner y las pinturas que había en el lugar".

Marcelo Brun y la vuelta a casa
La evolución en el estado de salud de Marcelo, internado desde el 30 de mayo de este año en el Centro del Quemado del Sanatorio Británico, en Rosario, permite pensar que en los próximos días se le permitirá egresar del establecimiento, aunque por un tiempo continuará con tratamiento ambulatorio.
Es así como a siete meses de la trágica jornada en la que recibiera las graves quemaduras que motivaron su internación en gravísimo estado, sus ganas de vivir, la ciencia médica, y el esfuerzo de la familia, permiten que esté a punto de ingresar en una nueva etapa de su recuperación.
Lejos de limitarse a constituir un mero hecho policial, el suceso constituye un drama que involucró a numerosas personas de nuestra ciudad, sus familias y sentimientos. Una de sus facetas, la de la salud de Marcelo Brun, recibe hoy esta inyección de optimismo.

Fuente: La Capital

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