sábado, 25 de septiembre de 2010

TENER O NO TENER, ESA ES LA CUESTIÓN

Uno de los temas con mayor vigencia en la actualidad tiene que ver con la inseguridad.
¿De qué se habla cuando se dice hay mucha inseguridad? ¿Es que los robos, secuestros, y armas no existían antes? Muchos me dirán que siempre existieron pero no a estos niveles.
¿A que se debe entonces tanta crispación, tensión y agresividad?
La inseguridad puede expresar algo de lo que nos pasa como comunidad, cuyo origen responde a cuestiones relacionadas con la desigualdad socio-económica y cultural.
La gran diferencia respecto a tiempos pasados reside en la idea absurda pero naturalizada que concibe al dinero y bienes materiales como únicos o principales proveedores de felicidad, creando lo que se denominó falsas necesidades.
Las publicidades, las facilidades de pago, el afán de tener han alimentado la neurótica ilusión de completud por medio de objetos que adquieren calidad de fetiches.
En la sociedad del consumo los beneficios del avance tecnológico permiten el acceso a una mejor calidad de vida pero deja al descubierto necesidades fundamentales de una gran mayoría. “Tengo, luego existo”.
¿Por qué esta necesidad casi compulsiva de consumir de modo irresponsable, arrastrados por la falsa creencia de encontrar allí, en el producto, una garantía de felicidad?
Estos intentos fallidos de tapar carencias se reiteran encargándose de recordarnos que por allí no vamos a encontrar lo que buscamos. El vacío del ser no se puede llenar en el ropero o en el estómago.
La inseguridad responde a la falta de contención por parte de un Estado que ha perdido su capacidad reguladora, de Instituciones que ya no pueden responder a los fines sociales para las que fueron creadas, atravesadas hoy por conflictos que las desbordan y agotan.
Los discursos de autoridad así como las leyes ya no tienen fuerza enunciativa y son sustituidos por un discurso diferente, el del Mercado de consumo.
Para exigir seguridad, deberíamos empezar por exigir igualdad. Igualdad de condiciones, de posibilidades, de educación. Deberíamos entender la riqueza como material, pero sobre todo simbólica y cultural. Empezar a ser por lo que somos y no por lo que tenemos.
Es muy agresivo e inseguro para un niño de 6 años estar en un boulevard limpiando los parabrisas de los autos que paran en el semáforo, dormir en la calle, comer de la basura, manejar armas, vivir en condiciones de indigencia. Es muy agresivo y mientras no miremos por el otro, será muy difícil y hasta ridículo exigir que ese niño al crecer mire por nosotros.
Para concluir, cito una parte de un reportaje hecho al filósofo historiador francés M. Foucault “… en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad cada nuevo día. Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles…”

- Michel Foucault (conferencia pronunciada en 1976 en Brasil. Publicada en la revista Barbarie, N-° 4 y 5, 1981-2, San Salvador de Bahía, Brasil.)

Verónica Wulfson- Psicóloga
verowulfson@hotmail.com Tel: 03471- 15579750

1 comentario:

leo dijo...

che que buena que esta la psicologa!!!!!