La temporada de lluvias se anticipó en la zona de Machu Picchu de la peor manera: la de ayer fue una madrugada de barro y rocas, de una tormenta fatal que barrió las montañas y se cobró la vida de diez personas. Entre ellas, la de un guía y la de Lucía Ramallo Sarlo, una joven platense de 24 años que murió aplastada por un desprendimiento de piedras mientras dormía en su carpa, en un campamento ubicado en Wuñayhuayna, a sólo una hora de las míticas ruinas.El alud bloqueó los accesos peatonales y varios tramos de las vías ferroviarias. Ahora, unas 3.000 personas entre pobladores y turistas -de los cuales 700 son argentinos- esperan ser evacuados por aire. Pero las tareas de rescate se realizan en medio del caos: dicen que los europeos y estadounidenses tiene prioridad en los helicópteros y aseguran que algunos hasta pagan para ser sacados del lugar.
Ana, es abogada tiene 27 años y fue con 4 amigas a conocer las ruinas, ella es una de las seiscientas cuarenta y ocho personas de nacionalidad argentina varadas en Perú, cerca de Machu Pichu.
Informó por nuestro medio que en la zona “no para de llover y eso complica la tarea de los helicópteros de rescate”. “Solo llevan entre unos 20 o 30 por helicóptero”
Agregó que “hay incertidumbre” entre los damnificados, “porque nadie informa si puede haber un nuevo alud”.
Sebastián Bressán es de Cañada de Gómez y también permanece en Aguas Calientes varado junto a unos 10 cañadenses que viajaron a ese destino por primera vez.
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