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sábado, 9 de octubre de 2010

VOLUNTARIADO

¿Que es ser voluntario? ¿Por qué hay voluntarios?
¿Es una actividad altruista, filantrópica?
Quizá. Pero lo fundamental del voluntariado pasa por la empatía y por el hecho de que al realizar actividades solidarias nos ayudamos principalmente a nosotros mismos. Nos ayudamos a soportar la desigualdad, la injusticia, nos hacemos partícipes de un grupo, conocemos, aprendemos y crecemos generando nuevos vínculos y realidades.
Las actividades voluntarias, surgen ante la falta de recursos, referentes, instituciones, sostenes del lazo social que permiten a un sujeto sujetarse, en vez de caer.
Para participar, poner el famoso granito de arena, no es necesario ir hasta África. Si cada uno mira a su alrededor, seguramente no tardará mucho en encontrar a alguien dispuesto a recibir una mano (para ello, es bueno saber qué es lo que tenemos para dar y qué estamos dispuestos a recibir).
El acto de dar implica en sí desigualdad. No todos tienen ese poder ¿Porqué algunos pueden dar y otros no?
En Cañada de Gómez existen muchas agrupaciones que, gracias a la solidaridad y participación de los ciudadanos trabajan llevando a cabo actividades cómo: talleres, recaudación de alimentos y juguetes, espectáculos, tareas preventivas y de promoción de la salud y la educación, entre otras.

Hay infinitas formas de comprometerse con lo social, con el otro. El voluntariado es una de ellas.

Ps. Verónica Wulfson
verowulfson@hotmail.com
Tel: 03471- 15579750

sábado, 2 de octubre de 2010

¿CÓMO PREVENIR LA HOMOSEXUALIDAD?

Esta pregunta, resultaría del todo cómica sino fuese porque hay en el imaginario colectivo una fuerte creencia en que la homosexualidad es algo malo en sí, casi una enfermedad y esto haría deseable su prevención. PREVENCION!!!
¿Pero, sabe usted, Sr/Sra del Siglo XXI que es la homosexualidad? Es una elección. Es una elección que no depende de si le habló usted a su hijo de los casamientos gays, si le dio una muñeca a su varoncito cuándo era pequeño o lo vistió con una remera rosa. No.
La elección de pareja, depende de factores psicológicos mucho más profundos, inconscientes. Identificaciones, rivalidades, amores, modelos, mensajes.
Amor, vea usted amor y nada más que amor. ¿Por qué estamos tan ciegos?
Predique la tolerancia, practíquela!! Destructivo es el intolerante, aquél que por su propia inseguridad, no soporta lo diferente, aquél que encuentra persecutorio todo aquello que no se le asemeje, llámese color de piel, religión, elección de pareja.
Evolucionemos señores, por favor, evolucionemos. ¿Cuándo vamos a crecer?
Cuándo lee usted el Poema 12 de Oliverio Girondo, ¿acaso se pregunta por el género de los amantes? ¿No lo leyó? Cuidado, no se espante.

Ps. Verónica Wulfson
verowulfson@hotmail.com
Tel: 03471- 15579750

sábado, 25 de septiembre de 2010

TENER O NO TENER, ESA ES LA CUESTIÓN

Uno de los temas con mayor vigencia en la actualidad tiene que ver con la inseguridad.
¿De qué se habla cuando se dice hay mucha inseguridad? ¿Es que los robos, secuestros, y armas no existían antes? Muchos me dirán que siempre existieron pero no a estos niveles.
¿A que se debe entonces tanta crispación, tensión y agresividad?
La inseguridad puede expresar algo de lo que nos pasa como comunidad, cuyo origen responde a cuestiones relacionadas con la desigualdad socio-económica y cultural.
La gran diferencia respecto a tiempos pasados reside en la idea absurda pero naturalizada que concibe al dinero y bienes materiales como únicos o principales proveedores de felicidad, creando lo que se denominó falsas necesidades.
Las publicidades, las facilidades de pago, el afán de tener han alimentado la neurótica ilusión de completud por medio de objetos que adquieren calidad de fetiches.
En la sociedad del consumo los beneficios del avance tecnológico permiten el acceso a una mejor calidad de vida pero deja al descubierto necesidades fundamentales de una gran mayoría. “Tengo, luego existo”.
¿Por qué esta necesidad casi compulsiva de consumir de modo irresponsable, arrastrados por la falsa creencia de encontrar allí, en el producto, una garantía de felicidad?
Estos intentos fallidos de tapar carencias se reiteran encargándose de recordarnos que por allí no vamos a encontrar lo que buscamos. El vacío del ser no se puede llenar en el ropero o en el estómago.
La inseguridad responde a la falta de contención por parte de un Estado que ha perdido su capacidad reguladora, de Instituciones que ya no pueden responder a los fines sociales para las que fueron creadas, atravesadas hoy por conflictos que las desbordan y agotan.
Los discursos de autoridad así como las leyes ya no tienen fuerza enunciativa y son sustituidos por un discurso diferente, el del Mercado de consumo.
Para exigir seguridad, deberíamos empezar por exigir igualdad. Igualdad de condiciones, de posibilidades, de educación. Deberíamos entender la riqueza como material, pero sobre todo simbólica y cultural. Empezar a ser por lo que somos y no por lo que tenemos.
Es muy agresivo e inseguro para un niño de 6 años estar en un boulevard limpiando los parabrisas de los autos que paran en el semáforo, dormir en la calle, comer de la basura, manejar armas, vivir en condiciones de indigencia. Es muy agresivo y mientras no miremos por el otro, será muy difícil y hasta ridículo exigir que ese niño al crecer mire por nosotros.
Para concluir, cito una parte de un reportaje hecho al filósofo historiador francés M. Foucault “… en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad cada nuevo día. Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles…”

- Michel Foucault (conferencia pronunciada en 1976 en Brasil. Publicada en la revista Barbarie, N-° 4 y 5, 1981-2, San Salvador de Bahía, Brasil.)

Verónica Wulfson- Psicóloga
verowulfson@hotmail.com Tel: 03471- 15579750

sábado, 18 de septiembre de 2010

TALLER PARA PADRES MAMÁ, PAPÁ…¡¡BIENVENIDOS AL DESAFÍO!!

¿Cómo combinar tiempos, actividades y responsabilidades sin caer en un estrés agobiante?

“Mi hijo me absorbe y me agota”. “¡No sé cómo manejar la situación, me supera!” “¿Cómo y cuándo poner el límite?””No entiendo porqué hace eso?”

Angustia, culpabilidad e impotencia.
Berrinches, llanto, timidez, inhibición, agresividad…niños y adolescentes nos llevan a interrogarnos acerca de la responsabilidad y dificultad que implica ser padres hoy, donde nada parece alcanzar: ni el tiempo, ni los límites, ni el dinero, ni la paciencia.

Los invitamos a pensar la maternidad y paternidad hoy, revisando conceptos que parecen naturales pero no lo son: Familia. Roles. Sociedad actual. Conflictos cotidianos.

Este taller consistirá en cuatro encuentros dirigidos a madres y padres que deseen compartir dudas, inquietudes y experiencias en un espacio de aprendizaje y construcción de conocimientos colectivos.

Considerando que el niño va desarrollando su autoestima, su sentimiento de seguridad y confianza y su inteligencia a partir de su relación con el otro, primordialmente los padres, es fundamental transcurrir en esta aventura de la mejor manera posible, previniendo conflictos y sufrimientos que pueden esclarecerse tempranamente.

En el caso de los adolescentes nos encontramos ante dificultades semejantes. El adolescente se halla en una búsqueda de nuevas relaciones extrafamiliares y lucha contra su propia dependencia infantil de los padres. Hay necesidad de control y de libertad a la vez, no es fácil encontrar un buen equilibrio entre ambos.

Psicóloga Verónica Wulfson-
Tel.: 15579750

sábado, 11 de septiembre de 2010

EL LADO POSITIVO DEL DUELO

¿Tiene algún aspecto positivo el proceso del duelo, el dolor?

El duelo implica como dice la palabra, sentir dolor. Más allá de la muerte, cualquier situación de pérdida (una separación, la pérdida de un empleo, etc) requieren también un proceso de duelo y elaboración de la situación.
Pero ya desde muy pequeño, el ser humano se enfrenta a situaciones de duelo de las que en la vida adulta no es conciente.
El trauma del nacimiento, abordado por Otto Rank, es considerado por muchos autores el prototipo del duelo, de la separación. El bebé, tras estar nueve meses en el vientre materno, protegido de todo estímulo externo, debe salir al mundo. Lo hace llorando generalmente, al descubrirse fuera de la placenta protectora que le brindaba calor, alimento y seguridad. De no ser así, morirá.
Luego, se irán sumando otros microduelos:
Amamantamiento: el bebé deberá dejar de amamantar para poder alimentarse en ausencia de su madre.
Caminar: el bebé debe aprender a gatear y luego a caminar aunque le era más cómodo permanecer en brazos de sus padres. Si no lo hace, no podrá nunca aprehender el mundo que lo circunda.
Escolarización: El niño comienza a participar de grupos extrafamiliares, y aunque quizás pueda llorar y extrañar a los suyos los primeros días, ningún ser humano puede desarrollarse sanamente permaneciendo solamente con su núcleo familiar.
Grupo de pares. A medida que el niño crece, va haciéndose de amigos, relacionándose y formando una vida social activa que le permite generar vínculos de contención, diversión y crecimiento intercambiando experiencias.
Proyecto de vida. Para alcanzar cierto nivel de crecimiento es necesario el desarrollo de la autonomía e independencia. Esto suele implicar un nuevo proyecto de familia ya que un sujeto que ha desarrollado vínculos sanos de amor tenderá a mantenerlos y reproducirlos a lo largo de su vida. Así es como una persona decide llevar a cabo su proyecto de vida, ya sea estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, etc.

Aunque la realización de estos proyectos parezca natural, ha implicado la elaboración de microduelos que cuando no han sido bien elaborados traen dificultades.
De lo que se trata es de pensar en como se han llevado a cabo ciertas separaciones y pérdidas necesarias para el desarrollo óptimo de un ser humano, para un crecimiento saludable donde los cambios puedan enfrentarse desde sus aspectos positivos cuando los tienen.
Como las palabras son sabias, es interesante recordar que la palabra crisis significa cambio y si bien todo cambio conlleva una suerte de duelo, ello no significa que sea algo negativo en sí, por el contario, los cambios suelen tener un aspecto muy positivo, el tema es descubrirlo!

Verónica Wulfson- Psicóloga-
Tel: 03471- 15579750

sábado, 15 de mayo de 2010

PSICOLOGÍA: ¿INSATISFECHA YO?

Muchos recordarán aquella píldora mágica que aconsejaban tomar ante cualquier problema de la vida cotidiana. “Tomate una garomba…” decían con ironía y humor negro en el programa Todo x dos pesos.
¿Vendrá la pastilla anti-insatisfacción o anti- culpabilidad? ¿Que pasaría si existiesen?
Mala palabra y hasta insulto, la insatisfacción no pasa de moda. ¿Cuál es el límite entre la satisfacción y el conformismo? ¿Querer más, es bueno o malo?
“I can get no satisfaction” dice el líder de los Rolling Stones en uno de sus clásicos hits. Raro viniendo de la boca de un ícono del rock and roll, cuándo la insatisfacción parece ser privilegio del género femenino.
Si como dice el psicoanálisis, desde que nacemos somos seres deseantes y parlantes, a diferencia del animal, no basta con cubrir las necesidades básicas. El motor de ese deseo es una falta, una carencia por lo que la insatisfacción es estructurante y necesaria ya que moviliza, empuja.
De la mano de los miedos y las culpas, la insatisfacción se torna un enemigo cuando empieza a limitar la capacidad de disfrute, cuando nada alcanza, cuando nunca es suficiente y las metas o ideales están lejos de la realidad derivando en un malestar cotidiano, mal humor e irascibilidad. Círculo vicioso, trampa sin salida. La angustia gana terreno y el castigo (o auto castigo) se vuelve nuestra sombra.
Llegado a este punto, el deseo enferma.
Los ideales son constructivos en la medida en que no nos olvidemos que, como dice la palabra, no son reales, pero tienen la grandeza de hacer soñar.
El día en que se invente la garomba correremos el riesgo de perder la capacidad de soñar.

Verónica Wulfson- Psicóloga
verowulfson@hotmail.com