Luis Giribet finalmente dejó de ser el técnico de Argentino. La sucesión de malos resultados y la no clasificación para las semifinales del Apertura fueron el detonante para la finalización de un ciclo que había comenzado en el 2007. Fueron, en total, más de 18 meses donde Giribet cumplió con la gran premisa que se había planteado la dirigencia con su convocatoria.: la conformación de un equipo donde los jugadores locales fueran prioridad y donde tuvieran su oportunidad aquellos que venían pidiendo pista desde la Cuarta luego de las buenas campañas de la división reserva. En ese sentido Giribet armó un equipo de pocas incorporaciones (este año fueron solo dos y hasta podría tratarse a los chaqueños Schoning y Blanco como locales por estar radicados en Las Parejas) y de presupuesto relativamente austero para los números que maneja la Liga. Además, ningún hincha de Argentino podrá reprocharle al ahora ex técnico que no le haya dado la oportunidad a los pibes del club. Bajo su ciclo todos tuvieron su oportunidad, muchos pibes debutaron en primera y tuvieron su chance hasta los chicos de la Quinta campeona.
Sin embargo, los resultados deportivos no fueron los esperados. El año pasado no logró clasificar entre los dos primeros del Apertura y quedó eliminado en Cuartos del Clausura. Este año, tuvo un comienzo a lo tumbos que nunca logró reencauzar. Además, el equipo rara vez levantó vuelo futbolístico y la irregularidad fue moneda común. Es cierto, Giribet fue fiel a su estilo y no renunció a sus convicciones aún en los momentos mas complicados. Plantó generalmente un equipo muy típico para aquellos que lo conocen desde siempre: audaz en ofensiva pero frágil en la defensa. Tal vez el mayor pecado del técnico haya sido su optimismo, creer que con un equipo sin grandes incorporaciones se podía ser campeón. Ese eterno optimismo tal vez no le hizo ver que muchos jugadores tienen aún poco rodaje en primera, que otros no lograron aún despegar y que algunos todavía no llegaron a su proceso de maduración futbolística. Pese a todo aún en los momentos mas complicados, cuando los triunfos escaseaban, declaró a los cuatro vientos tener un plantel para pelear bien arriba, cosa que quedaría luego desvirtuada con los resultados. Los mismos que parecen mandar en un fútbol que busca la efectividad rápida y donde es difícil hablar de proyectos duraderos si estos no se consiguen. Tal vez, en el futuro, otros le agradezcan a Giribet haber armado una base de jugadores. Hoy, por el contrario, muchos se fijan solo en los resultados deportivos y no en la otra pata del proyecto. Esa a la que aspiraron convencidos los dirigentes y el propio entrenador. Pero que ya no pudieron sostener. Porque, al fin y al cabo, los resultados mandan. Y más en un club como Argentino.
Sin embargo, los resultados deportivos no fueron los esperados. El año pasado no logró clasificar entre los dos primeros del Apertura y quedó eliminado en Cuartos del Clausura. Este año, tuvo un comienzo a lo tumbos que nunca logró reencauzar. Además, el equipo rara vez levantó vuelo futbolístico y la irregularidad fue moneda común. Es cierto, Giribet fue fiel a su estilo y no renunció a sus convicciones aún en los momentos mas complicados. Plantó generalmente un equipo muy típico para aquellos que lo conocen desde siempre: audaz en ofensiva pero frágil en la defensa. Tal vez el mayor pecado del técnico haya sido su optimismo, creer que con un equipo sin grandes incorporaciones se podía ser campeón. Ese eterno optimismo tal vez no le hizo ver que muchos jugadores tienen aún poco rodaje en primera, que otros no lograron aún despegar y que algunos todavía no llegaron a su proceso de maduración futbolística. Pese a todo aún en los momentos mas complicados, cuando los triunfos escaseaban, declaró a los cuatro vientos tener un plantel para pelear bien arriba, cosa que quedaría luego desvirtuada con los resultados. Los mismos que parecen mandar en un fútbol que busca la efectividad rápida y donde es difícil hablar de proyectos duraderos si estos no se consiguen. Tal vez, en el futuro, otros le agradezcan a Giribet haber armado una base de jugadores. Hoy, por el contrario, muchos se fijan solo en los resultados deportivos y no en la otra pata del proyecto. Esa a la que aspiraron convencidos los dirigentes y el propio entrenador. Pero que ya no pudieron sostener. Porque, al fin y al cabo, los resultados mandan. Y más en un club como Argentino.
Pablo Amadei.
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