viernes, 27 de junio de 2008

VAMOS CON ELLOS

Una muerte siempre es una muerte.. vaya descubrimiento. Pero puede hacerse algunas consideraciones sobre el tema.

La pérdida de un hijo es lo peor de lo peor. Sin dudas. Pero también hay alguna consideración que hacer en esto: una cosa el la muerte de un hijo por una enfermedad (si el proceso es corto o no), porque es posible que los padres puedan ir elaborando la idea; otra, un accidente, que por definición contiene un grado sumo de sorpresa. Allí el golpe es doble: por el fallecimiento y por lo inesperado. Otra cosa es cuando un hijo muere del modo que le todo Bárbara. Esta es la manera que no deje consuelo posible.


El principal dolor es de ellos... pero no los dejemos solos.

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