Lo vi, recuerdo, hace un par de años largo en la esquina de 16 y 15, frente al lugar donde hoy está el cuartel de Bomberos Voluntarios. No había mucho tránsito, se meneaba en su bicicleta como descompuesto... o algo asi...
Recuerdo que me miró con una mueca entre la vergüenza y el desconcierto.
Me partió el alma. Lo hubiera llevado hasta su casa a los empujones o tal vez le diera un fuerte abrazo y lloraramos juntos.
Se que la vida no le fue nada fácil y que se dió sin medidas a todo... a lo bueno y a lo otro.
La imágen me resultó patética y finalmente solo atiné decirle: Willy, ¿que hacés? ¡andá a tu casa a descansar!
Habrán pasado dos o tres meses de este suceso y, una mañana en la radio, me dicen: "teléfono para usted, Willy, creo que me dijo... de Estados Unidos".
- ¿Willy?, contesté confundido.
Sin dar pie con bola sobre el Willy que me llamaba, voy al teléono y siento que del otro lado me dicen: ¿como anda, maestro?.
No lo podía creer.
- ¿Quien habla?
- Willy, que ¿ya no te acordás de mi?
- ¿Que hacés en Estados Unidos? contesté sin poder ordenar mis pensamientos por el impacto.
Desde aquel día no deja de llamar mensualmente. Con las noticias de esta página y otras se entera de todo lo que pasa en Las Parejas y, como anoche, se anima discutir como si hubiera sido testigo de lo que se trata.
Regresó un par de veces, con su mujer y su hijo, y hoy los que le queremos nos miramos absortos y felices de verlo asi.
No se que será de su vida, pero algo me late que tuvo una nueva oportunidad y que esta vez no la dejará pasar.
Ojalá.
Luis Blanco