lunes, 27 de agosto de 2007

DIALOGUITOS EN LA PETRO


- Nene, el domingo estuve en la Petro y no te ví.
- Y… viejo, son días para quedar bien con la bruja y sacarla a tomar el desayuno. La mía me llevo a visitar los viejos y no pude zafar…
- Estaba Lia con juguete viejo.
- ¿Juguete viejo?
- Si, el marido.
- ¿Porqué juguete viejo?
- Dicen que no lo tira por los pibes.
- Já já, ¡qué cosa!... pero, dale, seguí contando.
- Bueno, en otra mesa lo vi a Pequeño Poltroni, sonriente…
- ¿Sonriente?
- ¿No me crees?
- ¿Vendría de un velorio?
- Eh! ¡Tampoco es para tanto! Sigo: más al fondo, bajo el televisor, me extrañó, estaba el Rizo Sirreto. Me llamó la atención. No lo imaginaba fuera de la sede del Deportivo y menos un domingo a la mañana. Contra la máquina del café había una mesita que ni te cuento. Estaba, como dicen en la tele gran parte del “arco opositor” de la política local: mirando para el lado de las chicas (Ah!, ella estaba más linda que nunca, ¿habrá tenido una noche feliz?), lo ví al Huguito Novildo, a su lado el Chito Sanja, celular en cada mano y uno en la oreja; de frente estaba Finoli Clericó y el Pati Fierrobón (visitante, hombre de la YPF); agregado en una silla más Pablo Morado.
- ¿De que hablaban? ¿Escuchó?
- El tema era el equívoco en la publicidad del oficialismo.
- ¿Porqué? ¿Qué pasó?
- ¿Cómo que pasó? ¿ No escuchaste la radio?
- ¿Qué radio?
- ¿Cómo que radio?… salame.
- ¡Era una joda! ¡Como picó!
- Sigo: resulta que Finoli sacó votos en la interna como para entrar quinto en la lista y, sin darse cuenta (dicen), cerraron la puerta y lo dejaron del lado de afuera…
- ¿Y?
- Bueno, lo muchachos, algo distendidos por la paliza, no tuvieron en cuenta el detalle…
- ¿Y?
- Y… el resfriado de la radio, de la 100.9, te aclaro, tiró el tema y… declarando estaban los muchachos.
- Ahí, ahí, ahí… el peligro de libar las mieles del éxito. ¿Algo más?
- Nada… pagué el cortado, le di la última miradita del día a la nena (que está mejor cuando se va que viniendo), nos cruzamos en la puerta con el Rizo, nos saludamos afectuosamente y cada carancho a su rancho.
- Ultimo detalle, viejo: ¿tenía la camisa fuera del pantalón?
- Se le veía debajo del saco.
- Prolijamente desprolijo ¿No?
- Tal cual.
- Parto.
- Yo también. Nos vemos, nene.

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